dilluns, 19 de maig de 2008

Terratrèmol a Xina.


La cifra de muertos por el terremoto registrado el lunes pasado en la provincia china de Sichuan sigue engordando dramáticamente y supera ya los 34.073, según los últimos datos aportados por la agencia oficial Xinhua, mientras que los heridos ascienden a 245.108.

Esta cifra supone un incremento de 1.597 víctimas respecto a los últimos datos revelados por las autoridades, que ya han asegurado en varias ocasiones que el número final de muertos superará los 50.000.

Hoy además se ha conocido otro trágico episodio: más de 200 trabajadores han quedado enterrados bajo avalanchas de lodo en los últimos tres días mientras reparaban carreteras de las áreas afectadas por el terremoto. Los sepultados trabajaban en la reparación de las vías de comunicación, según ha dicho un funcionario del Ministerio de Transportes chino. Además, dos máquinas y seis vehículos quedaron también enterrados en el fango.

La Oficina Sismológica de China ha cifrado hoy en 155 las réplicas de 4 grados o más detectadas en Sichuan, de las cuales 24 fueron de una magnitud de entre 5 y 5,9 grados y 4 superaron los 6 grados.

El terremoto ocurrido el día 12 se ha erigido ya en la peor catástrofe de las últimas décadas en China y el Gobierno del gigante asiático decretó ayer tres días luto a partir de hoy en señal de duelo. Se trata de una decisión sin precedentes en la historia del país, que hasta ahora había reservado este homenaje para honrar la memoria de líderes políticos, nunca la de ciudadanos comunes.

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Supongo que en estos momentos podemos echar manos de consignas y decir “hoy todos somos chinos”, pero es que hace unas semanas todos tendríamos que haber sido de Myanmar, y siempre africanos, y de tantos y tantos lugares en los que padres como los nuestros, hijos como los nuestros, hermanos y amigos como los nuestros sufren y mueren cada día, muchas veces por causas mucho menos comprensibles que un terremoto.

Deberíamos pensar siempre en esa gente, y preguntarnos qué parte tomamos en ese dolor suyo. No somos culpables, claro está, de un terremoto, pero ¿no podríamos trabajar en la erradicación de ciertos tipos de pobreza extrema que magnifican los efectos de guerras y desastres naturales? ¿Y qué decir del cambio climático, que parece afectar siempre a los mismos?

Mejor voy parando, que una cosa me lleva a la otra y no sé dónde puedo acabar.

1 comentari:

Anònim ha dit...

Per a qui vulgui ajudar aqui teniu un enlla� :
http://www.afac.info/index.php?id=38&tx_ttnews[tt_news]=1921&tx_ttnews[backPid]=36&cHash=4bcbc902b9

Totes les injusticies les pateixen normalment els mes desafavorits pero no fa falta anar lluny d�aqui.
Josep Coca

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